Parto natural

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¡Por fin, conoceré a mi bebé! Llegó el momento más deseado por nosotras, las mamás, estamos ansiosas de conocer y ver la carita de nuestro hijo.

En este artículo les explicaré todo lo relacionado con el parto natural. Aunque hay varios tipos de parto, generalmente todas queremos dar a luz de forma natural. Es lo que pensamos antes de sentir el dolor de las contracciones de parto y de tener toda la información correcta de los efectos secundarios que tienen los analgésicos y la epidural.

 A medida que vayan leyendo este artículo, encontrarán toda la información necesaria para que vosotras mismas, penséis como queréis llevar vuestro parto.

El parto natural, decimos que es la manera que tenemos las mujeres de dar a luz,  no haciendo uso de las tecnologías actuales, es decir ni analgésicos ni epidural y dejando que la naturaleza siga su curso.

Podemos incluir en este proceso lo siguiente: nuestro bebé atraviesa el canal del parto y posteriormente sucede el alumbramiento, y como ya comenté en párrafos anteriores, todo esto sin medicamentos.

¿Qué es un plan de parto?

El plan de parto, es un documento creado por nosotras mismas, el cuál nos permite recoger en él, el modo en el que queremos ser atendidas a la hora de dar a luz.

Comenzaremos a pensar en el plan de parto, en el tercer trimestre de embarazo, entre la semana 28 y 32, y comenzaremos nuestro plan de parto si así lo deseamos. Tú dirás: ¿ por qué con tantas semanas de antelación? Tenemos que realizar el plan de parto con mucha tranquilidad, pensando con detenimiento cuáles son nuestras preferencias. 

Para elaborar un plan de parto,  tenemos que tener en cuenta no olvidarnos de  los siguientes puntos: hablaremos de cómo queremos que se actúe ante el dolor, sobre nuestro acompañante, durante el parto y tras el parto. 

El proceso de parto natural, paso a paso

A medida que se acerca la fecha del parto, nos vamos poniendo cada vez más nerviosas. Nos inquieta saber cómo se desencadenará el proceso de parto. Aunque cada nacimiento es diferente, desde el punto de vista médico, todos los partos pasan por tres fases: dilatación, expulsión y alumbramiento.

Fase 1: dilatación en el parto

Podemos decir que la fase 1, la dilatación en el parto, corresponde al inicio de las contracciones, la dilatación del cuello uterino, y el descenso de la cabeza del feto hacia el canal del parto, y termina cuando el cuello del útero está totalmente dilatado. 

Para determinar con certeza que nos encontramos en la primera fase del parto, debemos tener presente 3 factores que a continuación les voy a citar:

Esta primera fase del parto, es la más larga de todas. Las mujeres primerizas, pueden tener una fase de dilatación de entre 8 y 10 horas aproximadamente, incluso,  hasta más.

Siempre y cuando el bebé y la mamá se encuentren bien, no es verdaderamente importante las horas que tarde el proceso de dilatación. Por lo general la fase de dilatación, suele ser muy corta en los segundos y posteriores partos de la mujer, aunque siempre pueden haber excepciones.

A lo largo de la fase de dilatación, las contracciones cada vez son más seguidas y con una duración más larga. En esta fase, se produce la dilatación del cuello uterino al completo. Por otro lado, el bebé entra en la pelvis, técnicamente se diría, se encaja, y va descendiendo hasta la vagina, entrando así, en el canal del parto.

Este descenso, es algo lento, el bebé tiene que meter su cabecita y  atravesar la pelvis de la mamá. La pelvis, tiene una forma irregular y es de por sí, un tanto estrecha, aunque en la mayoría de los casos consigue adaptarse muy bien.

Fase 2: expulsión en el parto

La fase expulsiva, comienza cuando ya está completada la dilatación del cuello uterino, alcanzando aproximadamente los 10 cm de dilatación, finalizando en el momento que conocemos a nuestro bebé, es decir que está totalmente en el exterior de nuestro cuerpo. El cuello uterino, técnicamente hablando está totalmente borrado, queriendo decir esto, que el cuello y la vagina forman un mismo conducto por donde saldrá el bebé.

A partir de este momento, comenzaremos a sentir necesidad de apretar, de empujar, parecida a la sensación de cuando tenemos ganas de hacer de vientre. A esta sensación, se le llama pujos. Los pujos, son de suma importancia para ayudar a nuestro bebé a salir de la vagina. En un parto donde todo ocurre con normalidad, el bebé sale mirando hacia la espalda de su mamá, debido a la forma ovalada que tiene la última parte estrecha de la pelvis.

Para nosotros, los papás, el momento más emotivo del expulsivo, es la salida de la cabecita del bebé, y para el profesional, el momento más importante. La matrona que está controlando el parto, debe estar muy atenta y concentrada,  para que todo transcurra de la forma más natural posible, y eso sí, controlada.

Es muy importante que la cabeza del bebé salga lentamente, para evitar una descompresión en el periné ( zona entre el ano y la vagina). Normalmente cuando la cabeza va a salir, sentimos unas ganas tremendas de empujar, pero debemos hacerlo lo más lento y suave posible. La ayuda de un profesional cualificado en este momento, es primordial, ya ha pasado muchas veces por el mismo proceso. Una vez esté la cabeza y los hombros fuera, el resto del cuerpo saldrá sin ningún tipo de dificultad.

Es muy importante la protección del periné, antes de que la cabecita del bebé pase por él. Es posible que el  facultativo o la matrona, requieran la necesidad de hacer un pequeño corte, si el periné no distiende como debería, este corte se llama episiotomía, evitando así los desgarros.

Si aún no lo conoces, te invito a que veas como se hace el masaje perineal.

Fase 3: alumbramiento en el parto.

Llegamos a la última fase del parto, el alumbramiento. En algunas ocasiones, decimos que el parto ha finalizado, cuando ya ha salido el bebé al exterior, cosa que no es así. El parto termina con la salida de la placenta, llamando a esta tercera fase alumbramiento.

Cuando la placenta se desprende, inmediatamente la mujer sentirá una contracción uterina. Es un proceso bastante delicado, ya que la placenta recibe mucha sangre.

¿Cuáles son los principales beneficios e inconvenientes del parto natural?

El parto natural, tiene una serie de beneficios e inconvenientes que a continuación les voy a nombrar. No obstante, para algunas personas, el parto natural, es el que no ha sido por cesárea, o el que ha sido sin epidural, o bien, el que ha sido sin ningún tipo de instrumentos como el fórceps o la ventosa. El parto natural, es el que se inicia de manera espontánea y se desarrolla sin ninguna complicación, finalizando con el nacimiento de un bebé sano, no habiendo necesitado más que apoyo y respeto para superarlo con éxito.

Beneficios del parto natural

Inconvenientes del parto natural

Actualmente, en nuestra sociedad no estamos acostumbrados a soportar dolor, ya que nos medicamos y el dolor desaparece. Para ello, trabajaremos nuestro cuerpo, preparándonos para estos posibles inconvenientes.

¿Puedo tener un parto natural en casa?

Algunas mamás, deciden hacer la planificación para tener un parto en casa. Actualmente, recientes investigaciones, nos han demostrado que este tipo de partos, están asociados a mayores riesgos para el bebé y para la mamá, ya que si se da cualquier tipo de emergencia, no tendremos al personal cualificado, ni las herramientas necesarias para afrontar cualquier complicación.

Existen varios factores, que pueden reducir estas complicaciones, y son los siguientes:

Parto natural con epidural

El parto natural con epidural, se trata de un parto donde hemos necesitado un analgésico, para reducir, o desaparecer por completo los dolores del parto.

En el tercer trimestre de embarazo, le comentaremos a nuestro ginecólogo la intención que tenemos de querer dar a luz con epidural. Este nos derivará al anestesista, que será quien nos dará toda información sobre cuáles serán los inconvenientes y riesgos, informándonos de cómo y en qué momento nos administrarán la epidural en el proceso del parto.

La anestesia epidural, consiste en la inyección de un anestésico en la parte baja de la espalda o zona epidural, bloqueando las terminaciones nerviosas a nivel de la médula ósea.

Parto natural instrumental

Se conoce como parto natural instrumental, aquel donde el ginecólogo se ve con la necesidad de utilizar algún tipo de instrumento como son el fórceps, las espátulas o las ventosas. Los utilizará, para reducir el tiempo del expulsivo,  si la mamá tiene muchas dificultades con los pujos o si vemos que existe sufrimiento fetal.

Los tipos de instrumentos son:

Parto natural en el agua

Hablamos de parto natural en el agua, cuando nos referimos a que las dos primeras fases del parto, es decir la dilatación, y el expulsivo se desarrollan en el agua.

Tenemos que decir que el líquido, en este caso el agua, actúa como analgésico con importantes beneficios de relajación en las embarazadas.

El parto natural en el agua, le permite a la parturienta establecer los movimientos con total libertad, y sintiendo mayor ligereza en ellos.

El agua con una temperatura, de aproximadamente 37 grados, es muy relajante y placentera para la embarazada. Estas condiciones, favorecen muchísimo a la parturienta, ya que disminuyen el dolor de las contracciones uterinas y la petición de la anestesia epidural.

Otro de los puntos, que ayuda a las mujeres embarazadas, es que la inmersión en el agua, favorece a que la sensación psicológica de desnudez, disminuya, haciendo del parto un momento muy íntimo.

¿Podemos tener un parto natural sin dolor?

No existe un parto natural sin dolor. Sin embargo, si  la posibilidad de que podamos conseguir aliviar nuestros dolores en el parto natural de varias formas.

Evidentemente, la gran preocupación de todas las mujeres, es el miedo al dolor en un parto natural . Tenemos la incertidumbre, de si vamos a poder soportar el dolor con facilidad, o por el contrario se convertirá en un proceso muy molesto e inaguantable.

En la actualidad, encontramos varias técnicas que ayudan a disminuir los dolores de parto natural, como la anestesia epidural.

Sabemos que esta analgesia, es considerablemente buena, en cuanto a reducir el dolor,  ya que ayuda a que la parturienta lleve las contracciones uterinas bastante mejor.

También, podemos acudir a métodos naturales, como determinadas posiciones o alguna técnica de relajación. Aunque el dolor no se elimina por completo, relaja y alivia bastante.

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